sábado, 12 de julio de 2008

Viaje de regreso

Cayéndose mis párpados a una sima que reconozco tan mía como el cansancio que los acompaña, retomo lo que dejé prendido en un telón ya casi olvidado.
Mi vida dio un giro y del pleno ocio pasé a la plena ocupación. Otra vez al tajo, al currelo, a la azarosa vida laboral.
Y hace poco, bien poco si lo comparamos con la edad del mundo, descubrí a mi buen Carlos, mis devaneos por estos lares. Y yo, casi sin querer, he retornado con él. Y he descubierto el atractivo de plasmar mis sentimientos en estas páginas que navegan por las soledades de océanos de tristeza y alegría que son, en suma, el fiel reflejo de lo que soy, de lo que comprendo, de lo que conozco de mí.
Pues bien, aquí estoy de nuevo, con mi pluma no tan sagaz como quisiera, ni tan acerada como ambiciono. Presto a contar lo que siento y cómo lo siento. Regresando al entrañable trabajo de repasar el velamen de mi goleta, de izar las velas y salir a navegar.
He conocido nueva gente, hay nuevos invitados en mi celoso interior. Hablaré de ellos. Hoy sólo es el comienzo, la voluntad y el deseo de que la quilla are el mar en surcos profundos y veloces.
Quizás porque él, Carlos, con su ternura, su inusitada sensibilidad, su gran corazón, ha descorrido el velo que envolvía mi nave en el olvido.
Ya sabéis...
Que quede entre nosotros

jueves, 15 de noviembre de 2007

TELÓN

Lo he pensado, lo he meditado. Me he dicho sí y también no. Y al final, esto es el final de la obra.

Como en cualquier representación, aunque ésta fuera de la propia vida, he de agradecer vuestra paciencia, vuestro silencio y a veces, vuestro aplauso.

La dejaré aquí para siempre, si lo permiten los amos de la cosa.

Si alguna vez me queréis hablar, sabéis que podéis hacerlo a través de los recursos que quedan ahí como abandonados pero vivos.

Gracias siempre por haberme ayudado a llegar hasta aquí.

Que quede entre nosotros

miércoles, 26 de septiembre de 2007

A mi amiga Julia

Ayer, amiga mía, querida mía, cuando te vi por azar cuando recogía a mi hijo para ir al dentista; te vi marchita.

Durante todo el verano interrumpimos nuestros almuerzos, aquellos en que te veía resurgir. Apenas unos leves mensajes hablándome de que tu estado no era muy bueno pero que, con ese coraje que te caracteriza, ibas a luchar y seguir adelante.

Ayer tus ojos vivos e inteligentes, se mecían en un mar de amarillentas aguas, como tu piel... Y sentí una punzada en mis entrañas que nunca sabrás. Porque ya lo sé, te vas, desgraciada e irremediablemente. Esa puta enfermedad, lacra de nuestra era, te lleva cuando apenas has comenzado a vivir. Y lo sabes. Y quieres hacer cuentas y tratar de sacar fuerzas para organizar al máximo la vida de tu hija (¡doce años!).

Y no sé siquiera lo que digo ni cómo lo digo, porque las lágrimas no me han abandonado desde ayer. Y saltan a mis ojos como torrentes.

Lo que sí sé es que vivirás tantos años como yo viva porque siempre estarás en mi recuerdo. Estarán tus cosas, tu voz, tu sonrisa... Tu inteligente humor, tu nobleza...

Es terrible ver que alguien a quien quieres se está muriendo, porque es terrible la muerte anunciada. Pero mucho más terrible debe estar siendo para ti, que sientes en tus entrañas que todo se debilita, que todo se transforma en algo que no era...

Julia, mi querida Julia. En la próxima ocasión que nos viéramos iba a llevarte la canción de John que lleva tu nombre, para cantarla juntos, y siento que ya no podrá ser.

Siempre que la escuche tú estarás en ella.

Te quiero, amiga mía.

Que quede entre nosotros

REGRESO DE LA CASTIZA IV

Hicimos un viaje de ensueño aunque durante unos 30 ó 35 Km. la lluvia nos quiso aguar la fiesta. Menos mal que unos minutos antes nos habíamos pertrechado a conciencia bajo la marquesina de una gasolinera.

Parada en Honrubia (a mi hijo, de poco comer), le vuelven loco las salchichas de un bar de esa pequeña población de Cuenca en la que he recalado siempre que hacía la ruta hasta la capital.

Al salir del bar: SOL, espléndido, maravilloso... Hasta el lugar de concentración. Allí, recibir los obsequios con que nos esperan los compañeros del MC Madrid, una reconfortante ducha y a saludar a los compis de otros años. Vuelta a las monturas y a cenar.

La mañana del sábado nos respetó pese a que en la ruta de los puertos hubo momentos en los que temíamos lo peor (el cielo se volvía amenazante por momentos). Curvitas y disfrute. Foto ante el Acueducto y marcha hasta el lugar de la comida... Uf... Yo que soy de buen yantar no me pude resistir a esos judiones de la granja a que hacía referencia velada mi querida Nekane. ¡¡¡Tres platos!!! Más la obligada caldereta. En fin, que el regreso a Madrid fue de ahorro de combustible total.

El resto de la tarde, para mayor disfrute, vinieron mi hija y su compañero para pasarla con nosotros. ¡Qué lujazo!

Y llegó el final, la mañana del domingo. El desfile por las calles de Madrid hasta la plaza Mayor y el regreso accidentado a casa... Faltaban unos cien metros para el kilómetro 99 cuando mi mega dijo ¡basta! y allí nos dejó. Llamada al seguro, la grúa, el depósito, el taxi... Y llegada a casa de diferente modo al que habíamos salido.

Así ha sido nuestra cuarta Castiza. Poco más o menos.

Que quede entre nosotros

viernes, 14 de septiembre de 2007

LA CASTIZA IV

Por cuarto año consecutivo, y mal que le pese al cenizo del Pere, mi hijo y yo nos vamos a La Castiza. La concentración de Scooters del Mega de Madrid.



Salimos mañana al mediodía. Desde el colegio, a cuya puerta estaré esperando con la máquina preparada, zampando millas para la Villa y Corte. Respetando sobre todo nuestra integridad y la de los demás... Es decir, sin pasarnos un pelo, que las dos ruedas hay que llevarlas con cabeza.



Estaremos alojados en el Arturo Norte de S.S.de los Reyes. El sábado realizaremos una ruta por los puertos y comeremos en La Granja.



El domingo haremos un recorrido por la Villa a tráfico parado (Castellana, Recoletos, Prado, Atocha, Puerta de Toledo, Bailén, Mayor)... Y desde la plaza Mayor donde nos haremos la foto de familia, regreso al dulce hogar.



En fin la de Dios...



Lo digo más que nada porque no me echéis demasiado de menos. Nos vemos el lunes o antes si alguien se anima a darse una vueltecita.



Os quiero siempre.



Que quede entre nosotros

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Tontos impenitentes

Este verano nos ha dejado, entre otras cosas, la muestra evidentísima de que aquí, con este "Gobierno de España", los más tontos tienen asegurado el porvenir. ¡Ojalá se hubiera utilizado esa campaña de resurgimiento de la palabra España en menesteres menos lastimosos!

No voy a hablar de las denostadas (con justicia), Álvarez, Narbona, Salgado, Cabrera, que bastante van dejando tras de sí en cuanto a despropósitos se refiere. Voy a hablar del impenitente Pere Navarro. Sí, otra vez.

Sus campañas lo único que consiguen es, a la hora de la comida, hacer que vayas cagando leches al cuarto de baño si no quieres echar la pota sobre la propia mesa, porque tiene muy mala hostia el gachó con la elección de la publicidad. Sí, ya sé que la cosa es grave, que nos estamos matando como gorrinos, que no aprendemos, etc. Pero precisamente de eso se trata, de aprender, de que nos enseñen.

Sus objetivos únicos son la estadística y recaudar, aunque no sé si el orden es el correcto. Y desde luego, estadísticamente, los números no le salen... De lo otro mejor no hablamos.

A veces pienso en que la realidad es que los españoles tenemos muy mala hostia y con tal de joderle los programas al tontín, llegamos y nos matamos. Otras, sin embargo, me doy cuenta, en esos habituales recorridos míos en los que veo el adelantamiento porque sí, el circular por la izquierda a 90 porque también, al señorito que se cree que su coche es el casino porque va hablando por el móvil, fumando y bebiendo... Todo eso sí, dentro de un orden. Me doy cuenta, decía, de que lo que falta es disciplina... Parejas de la guardia civil haciendo su trabajo, pero camuflados. De tal modo que sean capaces de ver lo que yo veo y sancionarlo y corregirlo.

Aquí todos sabemos ya dónde están los radares... Los fijos porque existe la obligación de anunciarlos. Los móviles porque empleamos mucho más tiempo en la picaresca que en cumplir nuestras obligaciones.

Los puntos han servido para eso: PARA NADA. Que a mí me digan en los medios que se han retirado 1.500 carnés, lo único que me provoca es la risa. O sea que de los 20 milloncejos de carnés que deben existir, se han retirado 1.500. Vale. O sea que todo este cacao lo organizan 1.500. ¡Joder con el Pere!

Aquí lo que hace falta es una buena logística de actuación. Organizar rutas para los agentes y que éstos se muevan por las diferentes carreteras. Con coches y motos sin distintivos y que se dejen de tanto radar y tanta cabronada que el único fin que consigue es la recaudación. Y que al INFRACTOR, a ese canalla que nos hace echar pie al freno para no estrellarnos contra la parte trasera de su camión; a ese imbécil que se ha creído que el carril de la izquierda es para ir tocándose los cojones, a esos tontos y tontas del haba que van prácticamente todo el tiempo hablando por el móvil... A esos, quitarlos de la circulación. Y además que se vea cómo se actúa. Y entonces sí, entonces nosotros, los españoles aguerridos para quienes las normas no son sino una excusa para saltárselas, APRENDEREMOS. No es tan difícil Navarrín, lo están haciendo en Catalunya.

Y ahora, para acabar de joderla (ya se sabe como son los tontos impenitentes), arremete contra las motos.

¿Quieres comenzar a arreglar esto?

No permitas que se vendan vehículos que puedan circular a más de 120 Km. hora.

Pero claro, resulta que los impuestos se cobran en relación directa con la potencia del vehículo. ¡¡¡Hipócritas!!!

Y es que en este Gobierno de España, como en otros también de España, nadie dimite por incompetente. Bueno, nadie dimite por nada.

¡Así nos va el pelo!

Que quede entre nosotros

jueves, 6 de septiembre de 2007

De vuelta

Todo ha quedado en calma a mi alrededor. Regreso a mi querida y odiada soledad. Mi hijo acabó sus intermitentes periodos de vacaciones. Mi compañera regresó a su trabajo. Los compromisos veraniegos (comidas, cenas, saraos), han alcanzado su fecha de caducidad y yo, al fin, quedo solo.

Como observador impenitente, he ido sufriendo las inclemencias de este verano pretendidamente caluroso y que apenas ha calentado unos días. Las inclemencias morales, éticas, violentas y catastróficas.

De ellas iré hablando a lo largo y ancho de este nuevo ejercicio que comienza.

El casco de mi goleta, impecable. Las velas, henchidas. Las ganas de navegar, intactas.

Que quede entre nosotros


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martes, 3 de julio de 2007

Vivir



Cuando el silencio te niegue la palabra
y apenas descubras oquedades de recuerdos,
a buen seguro andarás más muerto,
que vivo en este infame jardín estercolero.

Si vivir se olvida en tejidos rencores
que abocan la existencia a lo perdido,
seguro has de estar de haber vivido
y de que no se asemeja a lo de ahora.

Sacúdete de tanta villanía y corre
sin resuello en el alma, hacia quien quieres.

No dejes que gobierne el infortunio
un alma que como la de las flores,
recibe cada día envuelto en sol,
el milagro indescriptible de estar vivo.


Shhh.
Que quede entre nosotros


miércoles, 27 de junio de 2007

Junio se muere


Junio se va. Sin apenas haberme dejado espacio, hueco en sus manos de viento, para gozarlo un instante, se va.

En él, a través de él, miles de sentimientos que van muriendo al mismo ritmo que nacían, con una indolencia propia de él pero no de mí.

La gente alrededor, cerca y lejos, sigue haciendo las mismas cosas, como yo mismo. Alguien habrá (digo yo), que haya sido incluso parejo a mí, o yo a ese alguien.

Seguimos con la misma estúpida cantinela, a veces cruel, a veces hipócrita y pérfida. Como en una rutina macabra, la gente sigue muriendo de forma violenta a nuestro alrededor ¡ay, hasta dónde es capaz de llegar el amor! Y cuando ésta viene de la mano del odio, de la ceguera; siempre, como habitual, hay quien se olvida de la viga en su ojo.

Pero éste nuestro país es así, como lo hacemos las gentes que vivimos en él… Se quejaba Esquilache de los madrileños porque no entendía que éstos protestaran por el barro y los charcos y más tarde porque tropezaban en el empedrado que les proporcionó. Pero cómo hacer ver a un italiano o a cualquier otro ciudadano allende nuestras fronteras, que aquella frase acuñada de que España es diferente, es tan cierta como el pañito de punto sobre los brazos del sillón y el toro sobre la TV.

Recientemente hemos hecho alarde de ello premiando con mayorías absolutas a presuntos corruptos. Hágase la lectura que se desee. Aunque quizás no vemos otra salida que ésa. Porque, decidme qué piensa un comunista que ve a su partido dando la gobernabilidad a un conservador, o cualquier otro pacto equilibrista que conduzca al poder; para joder a un tercero sea cual sea su signo. Y es que el jodido sillón debe tener algo que lo hace tan atractivo.

Continuamos aupándonos a los primeros puestos en cualquier cosa con alto contenido de negatividad: delincuencia, pobreza, incultura, corrupción… Y ahora, recientemente, al puesto number one de consumidores de coca y no precisamente del refresco.

En ocasiones pienso que mis páginas están bañadas en una pátina de tristeza y frustración. Y luego me digo que si soy capaz de darme cuenta de todo ello, hay un grito de esperanza en cada palabra que escribo, un gesto rebelde en cada párrafo… Y pese a todo, me siento feliz por no ser parte de ese escenario, de saber hacer mutis por el foro y encerrarme en lo cotidiano, en lo amable, en lo cierto… La amistad, la lealtad y el amor.

Hasta en los ojos de mi gata de vislumbra esa tristeza que me embarga.

Hoy es miércoles y voy a comer con él.

Ea, una vez más…

Que quede entre nosotros

jueves, 7 de junio de 2007

Fecha de caducidad

La tenemos, aunque desgraciadamente no lo sabemos. Podemos verla en un tarro de comida, en un paquete de galletas, en medicamentos, hasta en adhesivos... Pero no sabemos dónde se encuentra la nuestra.

Siguen cayendo alrededor. Como esa premonición macabra que aireaba la OMS hace meses, allá cuando yo comenzaba por estas procelosas aguas con mi "Nos morimos estadísticamente". Ahora es un antiguo compañero. El jodio no fumaba, ni bebía más allá de lo puramente testimonial, pulcro como para ponerlo de ejemplo, consigo y con lo que le rodeaba; en fin, sin merecerlo: cáncer de páncreas.

Pero esta jodida enfermedad nos busca a nosotros. Está en el ambiente. Las guerras se suceden, las armas cada día pretenden matar más y mejor. El progreso arroja al ambiente toneladas y toneladas de productos que después quedan ahí, al acecho, aguardándonos. Y la tierra olvidándose de todas estas cosas, sigue girando... Y lo que estaba allí, ahora está aquí y así sucesivamente.

Nadie quiere perder sus cosechas y se fumiga con engendros mecánicos que se oyen a cientos de metros. Y se posa en las ramas, en las hojas, en el suelo... Productos que la lluvia llevará a las entrañas de la tierra y alcanzarán el agua, que las plantas trasladarán a través de su savia hasta el fruto, que degustaremos todos los seres vivos. Y las aguas irán al mar...

Y alguien me decía: Estas cosas son así, hay que elegir si queremos el progreso con el riesgo que ello entrañe.

Pero es que ya no vale irse al monte, a llevar una vida de ermitaño en contacto con la naturaleza... El ambiente está contaminado aquí, allá y en todas partes.

Por eso, aunque joda no verla, es por lo que creo que tenemos fecha de caducidad y ésta, cada vez, más corta, pese a la tendencia que se llevaba en los últimos años.

Quizás es mejor así, para que no haya tanta persona mayor, tanto viejo. Para evitar males mayores como sería no poder darles de comer. Si se acorta la vida, se soluciona el problema. Y habrá que pensar, como ya he dicho que me decían, que las cosas son así y hay que elegir qué es lo que queremos con el riesgo que ello entrañe. Puestos a elegir, prefiero la muerte al hambre. O sea, que entiendo el mensaje.

Aunque me siga jodiendo no saber cual es mi fecha de caducidad.

Que quede entre nosotros