martes, 29 de marzo de 2011

Esa dulce mentira...

"Esa dulce mentira de cambiar los paisajes cuando nunca nada fue distinto" (Atahualpa Yupanqui).

Iba como casi siempre escuchando RNE1 y alguien lanzó al aire esa frase. Y como habitual, a darle vueltas, a acomodarla.

Es cierto. Es nuestra debilidad, querer cambiar los paisajes, la personalidad, las personas... Tremendo error porque ahí está, ahí radica todo: "...nunca nada fue distinto".

Quiero a la gente como es, como se muestra, de otro modo me alejo, me voy yendo -como también decía Atahualpa en sus Coplas-, despacito. Si acaso, la última tentación es siempre ayudar a esculpir. Pero no hacerlo yo sino mostrar las vías, las herramientas precisas para transformar defectos en orgullo. El lenguaje, el comportamiento, los gestos... Esos que nos traicionan más veces de las que desearíamos.

Es... ¿Cómo expresarlo? ¿A alguien le gusta una rosa marchitándose si está en su mano hacer que refulja? ¿Deja la rosa de serlo por recibir cuidados y atenciones de quien puede darlas?


Y alguna vez me pasó que incluso me escupieron a la cara (bueno, no exactamente a la cara), por haberlo hecho.


Pero no tiene importancia. No la tiene. Y mucho menos cuando se escoge voluntariamente seguir siendo vulgar, corriente, ramplón, trivial... Y para ello se encadena uno a personas vulgares, corrientes, ramplonas, triviales. Aunque una brizna de tristeza se dibuje en la sonrisa por lo estéril del trabajo realizado y porque la persona en cuestión valía mucho más de lo que se estimaba. Sonseras...


En eso anda la gente en ocasiones, en esas dulces mentiras que no valen de nada porque el paisaje nunca fue distinto.


La valentía de dar un paso adelante, de plantarse delante de la gente y decir: Vale, me equivoqué, soy humano; ¿podemos retomar los abrazos donde los dejamos?... Eso es harina de otro costal.


Hay personas que por no ser valientes, aunque se den cuenta de su cobardía,  aunque sean conscientes de ella y de que venciéndola lograrían la sonrisa y una mayor felicidad; siguen mintiéndose cada día de su apocada vida. Es una pena.


Esa dulce mentira...


Que quede entre nosotros

jueves, 24 de marzo de 2011

Soy feliz, feliz, feliz...

Pues eso, que llueve, que hace un día horrible, espantoso; y sin embargo mi sonrisa es mi enseña. Y la imagen que me devuelve el espejo tras la ducha es un fiel reflejo de mi estado. Soy feliz.

Voy a salir pese a todo, porque mi entrañable, mi querida amiga Pepa va a comer conmigo. Es para sentirse feliz.

Mi gato viene y maulla buscando su ración de caricias. Soy feliz.

Mis amigas y mis amigos llaman preocupándose por mi salud (ese endiablado dolor que me acompaña de la mañana a la noche), y soy feliz.


Mi hermano del alma y yo compartimos un lunes nuevamente, lunes-miércoles-, y todo vuelve a ser nuevo cuando nos encontramos. Y soy feliz.


El ambiente está cada día más contaminado: la política, el empleo, los chanchullos, la infelicidad por insatisfacción, la tristeza por crueldad, el desamparo por no saber aceptar que es más importante SER que TENER. Y siento que soy feliz porque sin despreocuparme de nada, tratando de echar una mano siempre; SOY FELIZ.


Y es hermoso apreciar que cuanto más feliz te sientes, cuanta más felicidad irradias, más feliz es la gente a la que tocas con tu palabra, tus manos o tus labios. Y si eso no es por sí mismo, suficiente para hacer feliz a alguien, entonces es cuando se cae en la tristeza y en el desamparo. Yo aprecio los dones que soy capaz de extraer de la vida y... SOY FELIZ.


Pese a la lluvia, pese al viento, mi goleta navega hacia el rumbo elegido... SER FELIZ.


Que quede entre nosotros

viernes, 11 de marzo de 2011

Resumen de noticias

El sábado pasado anduve de boda y, no sé por qué, presté atención a la lectura de los artículos de nuestro Código Civil, que son leídos por el oficiante a los futuros cónyuges. Curioso: "Art. 66. Los cónyuges son iguales en derechos y deberes.- Art. 67. Los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia".

Luego, en casa, por aquello de que no me gusta el término "tolerancia", busqué su significado literal en el diccionario. He aquí cómo se expresa: "Tolerancia. Acción y efecto de tolerar. Respeto por las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias". "Respeto. Veneración, acatamiento que se hace a alguien. Miramiento, consideración, deferencia".

O sea, que en resumidas cuentas, tenía mis razones cuando para definir el término tolerancia que a mí me parece acuñado por la mierda de nuestros políticos -modernos ellos-, se utiliza la expresión "respeto".

Y en esas andamos. Sois (no me incluyo porque no me cuadra y excluyo a quienes piensen como yo, que no serán muchos), irrespetuosos por naturaleza, por falta de educación y formación, porque os importa una mierda vuestro crecimiento personal.

Y así nos va el pelo.

Hoy, lluvioso y canalla, después del almuerzo con mis colegas del club, he ido al mercado caminando bajo la lluvia. Me gustan los productos frescos y el contacto con mis tiendas de siempre. Y cuando regresaba, cargado como una mula, con un dolor en el brazo izquierdo (fruto de una contractura dorsal que me produjo una maratón de sexo), que me acompaña ya demasiado tiempo, he tenido que hacer valer mis derechos ante una gran cohorte de gentuza maleducada, irrespetuosa y sin principios; insolidaria como suele ser. Gente más joven, cubierta con paraguas y que se apalancaba a la pared circulando por su izquierda como si hubiera un imán que los atrajese. Pues he arremetido con todo; cuerpo, bolsas y mala hostia, pero los he sacado de su irrespetuoso empecinamento. Si elijo la acera de la derecha a pesar de que tenga que cruzar más o menos veces, no es para ir cediendo el paso a cuatro payasos más jóvenes y mejor pertrechados que yo. He disfrutado como un chiquillo en el barro.

Y es que los términos respeto y tolerancia, se me han subido a las alturas hoy. Mis derechos y mis obligaciones, no sólo mis obligaciones y la falta éstas por parte de los demás. R e s p e t o.

Extrapolable a aquellos que viven en pareja, a las relaciones de amistad, a cualquier ámbito de relaciones personales: RESPETO. No tolerancia, que al fin y a la postre, hace mención al respeto.

Lo más terrible de todo es que esa gente que no conoce qué significa el término, no se respeta ni a sí misma. ¿Dije gente?

Es aplicable a estos malnacidos políticos de nuestra vieja piel de toro, aunque si soy reflexivo y asumo la información que poseo y la que nos ocultan deliberadamente; no son más que marionetas. Ya debería ser un dogma que los dueños del dinero nos quieren postrados, que el mundo cambia hacia un sistema en el que sólo mandarán ellos. Se está viendo. Controlan los mercados, las cosechas, la producción, los medios de comunicación... Controlan los gobiernos. Y nos dejan que vayamos a votar para que nos sintamos algo, aunque sólo seamos sus marionetas en esta obra de teatro malvada que están poniendo en escena.

Hace días leía sobre los movimientos populares acaecidos en Islandia de cuya información no hemos tenido ni una ligera pincelada. Está claro, es Europa y no interesa a los amos del mundo que se solivianten más países, más estados. ¿Qué periodismo libre es el que NO INFORMA? Pero ya lo decía más arriba, los medios son propiedad de las grandes fortunas. ¿Van a dejar que se instrumenten movimientos contra lo que ellos mismos están generando?

Se acabaron aquellos periodistas de investigación, aquéllos que eran capaces con su información y trabajo tenaz, de desbancar a mandatarios de países tan importantes como los Estados Unidos; aunque ahora me asalte la duda de si servían a otros intereses que los puramente vocacionales. Quizás nunca han existido. Y ahora menos.

La maltrecha economía doméstica de la mayoría de este país del que sigo avergonzado, sigue su escalada dramática hacia la pobreza. Con la anuencia -imagino que porque no les queda más remedio que decir amén- de nuestros políticos sigue la escalada de precios de los productos energéticos y de los alimentos. Cada semana uno compra menos con el mismo dinero. Así hasta que nos postren que es su objetivo.

No voy a extenderme en este capítulo más que para decir que cuando la guerra del Golfo, el precio del barril de Brent estaba mucho más caro que hoy, y sin embargo el combustible está mucho más caro que entonces. Alguien se está forrando. Los de siempre. Esta mañana ya escuchaba por la radio que cuando éste se sitúe en los 200 dólares, pagaremos el combustible a 2 Euros el litro. O sea, que nos mataremos por las calles para conseguir sacar nuestro coche aunque solo sean quince minutos. También nos han acostumbrado a ello.

Y mientras, para distraernos como en los mejores tiempos del extinto, estos mierdecillas sacan leyes de debajo de la chistera y nos prohíben fumar y correr, vía decreto. Mientras nos ocupamos de debatir enérgicamente sobre sus efectos, ya no hablamos de lo que realmente importa. El extinto auspiciaba las escapadas de El Lute y éstos, pues ya veis.

Pero con todo y con eso, sigo siendo feliz, tremendamente feliz y pleno como nunca antes. Gracias a ello, a esa corriente que fluye por mi interior y que me proporciona una paz que me he ganado con orgullo, hace dos semanas mandé a la mierda a I. Ella y sus problemas. Esa generación de féminas que han sido maltratadas, humilladas, vejadas (siempre según ellas), y que piensan que cualquiera que se les arrime va a actuar del mismo modo. Ya no quiero estar al lado de gente con problemas. Los únicos que asumo como míos, los únicos que me ocupan la vida son los de mis seres queridos. Aquellos que me proporcionan energía y vitalidad para seguir en este desafortunado instante de la historia de la humanidad. Gente que no sabe desprenderse de su histórico presumiblemente negativo, y lo recuerdan además cada día y cada instante. Con esa gente no quiero ni el saludo.

Y después de meses, de repente MN vuelve a retomar el contacto y sentimos la misma corriente de atracción que al principio. Debe ser aquello de que algo tendrá el agua cuando la bendicen... Crecen mis relaciones con chicas y éstas se intensifican o se evaporan pero nunca quedan como rémoras en mi vida.

La madre naturaleza nos castiga, como recordándonos su magnitud y su fuerza, como diciendo que se haga lo que se haga, ella estará siempre dispuesta a dar el último zarpazo. Japón es un país de luto hoy. Los japoneses me caen muy bien aunque sólo conociera íntimamente a Rieko. Mi respeto por ellos y por el calvario que están sufriendo en estos instantes.

Todo esto....

Que quede entre nosotros 

jueves, 3 de marzo de 2011

Ya estás entre los hados...

Como hablamos en alguna ocasión, mi querido Dani, hoy nos hemos reunido Toni, Andrés, Pedro y yo a medio camino entre su ciudad y la nuestra, para elevarte a ese espacio que sólo corresponde a los héroes como tú. Elegir la ciudad de los rascacielos también tiene su encanto.

¡Y vaya si lo hemos hecho! ¡Y cómo lo hemos hecho! Has estado en cada bocado, en cada brindis, en cada risa... Has sido el protagonista como otras muchas veces en vida.

Desde las 10 de la mañana hasta las 6:30 de la tarde sin parar. Siempre recordándote, siempre evocándote, siempre queriéndote.

Hemos cumplido con nuestro deber. Ahora estarás aún más feliz y más pleno, estoy seguro de ello.

No sé si podré probar bocado en días. Eso debe darte prueba de lo animales que hemos sido... Tres botellas de vino para almorzar, varias cañas  para el tapeo y mucha más cerveza y más vino para comer, y carajillos y chupitos para el final. Y como nos gustaba a todos, por cuatro perras. La hostia mi querido Dani, la hostia.

Que quede entre nosotros

domingo, 20 de febrero de 2011

Biba la kultura

Se me caen los palos del sombraje... Tiene que ver con la difusión que están dando a estas mozuelas "princesas de barrio" cuya expresión más inteligente (y trataré de expresarla como la escucho), es: "a tope de pauer de jaus", que debe de proceder del idioma de Sr. Shakespeare, y que presumo que sin decir nada, podría significar en un brillante spanglis: A tope de poder de casa...

Eso es lo que cabe esperar de esta gente. Eso es lo que cabe esperar de gente que va por la calle con las expresiones "jo, tía", "jo, tío", "flipas", aderezado con varios tacos de diferente carácter pero siempre malsonantes y mal cosidos al discurso (?).

Hice una vez de Pigmalion con uno de estos especímenes y, claro, Dios los cría y ellos se juntan. Cuando no existe voluntad de crecer, cuando la máxima aspiración es salir haciendo el ridículo en la puta TV o utilizar el tiempo libre en irse a tomarse unas birras con los colegas, lo más fácil es abandonar el barco y seguir por la senda de la ignorancia y de lo soez. Cuando lo único que se valora no es el amor sino la juerga y lo simple, lo pueril y sin esfuerzo; pasan estas cosas.

Esta actitud favorece los intereses de los amos del mundo. Cuanto más alto sea el nivel de ignorancia de los pueblos, más fácil manejarlos. Y aquí ya sabemos estadísticamente que estamos en los primeros puestos del ranking.

Pero lo grave es que no se den cuenta, que sigan esa senda de asnos (y que me perdonen éstos), y que además, sin esos ingredientes precisos para el crecimiento, formen familias donde el clima que se respirará, vivirá y transmitirá será el "a tope de pauer...", con lo que la cadena está asegurada en su supervivencia para siempre jamás.

Me gusta, pese a ello, venir aquí a articular un mensaje que sólo será recuerdo en esas aguas que engullirán mi goleta algún día. Me da vergüenza, pero me gusta que mi capacidad de denunciarlo siga intacta.


Teníamos "Burrita del Pueblo". Ahora ya tenemos "Burritas de barrio". Me niego a utilizar títulos nobiliarios con semejantes energúmenas.


Venga, va...


Que quede entre nosotros

domingo, 13 de febrero de 2011

PROHIBIDO PROHIBIR

A nuestras excelsas ministras, DEMÓCRATAS sin asomo de dudas, porque como reza la dedicatoria, NUNCA LAS VAMOS A OLVIDAR.

Si en lugar de jodernos se dedicaran a gobernar, igual este país no sería la mierda en la que entre unos y otros lo están convirtiendo.

Ah, por favor que hoy NO...

Que NO quede entre nosotros

jueves, 10 de febrero de 2011

Amor se escribe con "A"

Todo cuanto sucede en mi vida en los últimos tiempos está teñido de un color especial, indescriptible. Las navidades me regalaron una hermosa y profunda (aunque brevísima), relación con I.

No me gustan los problemas. Huyo de ellos. Cuando empezaron a mostrarse los primeros síntomas me fui yendo despacito... Los contactos dejaron su espacio a los escritos, las llamadas y los mensajes. Poco a poco pero con la firme voluntad de no permanecer. Es una postura antialgica.

Mi espíritu precisa de la risa, de la relación franca y abierta. No acepto el compromiso y no acepto cargar con problemas ajenos porque ni siquiera me permito a mí mismo plantearme problemas personales.

Mientras, G se manifiesta como un volcán en erupción que transmite con toda su intensidad comunes necesidades y apetencias. Pasamos jornadas maratonianas disfrutando de unas relaciones íntimas tan indescriptibles como el color que tiñe mis actuales días.

En ocasiones pienso en mi vida en Madrid. Es idéntico salvando la distancia que marca el tiempo. No hago daño a nadie y nadie puede lastimarme. Ya no.

Y como surgiendo de la neblina tras una navegación a ciegas, aparece A. Y todo cuanto sucede en mi vida le interesa, le apasiona, le atrae. Y gozo haciéndola partícipe de cosas a las que nadie antes había accedido. Nadie.

Hace apenas una hora que se marchó a su casa tras haber compartido una exquisita cena y un montón de confidencias en un clima inigualable de complicidad y atracción.

Y me siento bien estando con I con G y con A. ¡Por Belcebú que me siento bien!

Feliz y aferrado a mi timón, conduciendo mi goleta por las rutas que me hacen sentir pleno y feliz. Me siento más joven, mucho más joven. Y es que teniendo tanta vida compartida con la letra A, ésta aparece de nuevo con una sonrisa que me colma y una energía que me revitaliza. Por eso sé que Amor se escribe con A.

Que quede entre nosotros

miércoles, 2 de febrero de 2011

La tapa del inodoro

Se me da una higa (como decía Don Miguel), lo que puedan opinar o comentar las féminas; porque lo que digo hoy es la pura realidad. Y es que tanta búsqueda de igualdad ha derrotado (en términos marítimos), hacia lo peor de lo que se nos acusara siempre.

Frecuentemente visitan mi casa féminas. Una película, una Jam Session doméstica a base de títulos que me van asaltando la memoria, unas viandas a contrapelo; y siempre una maratón de sexo.

Eso hasta ahí bien, de puturrú.

He recibido en más de una ocasión esos panfletos graciosos hasta perder la respiración con la risa, alegóricos a los cursos o másteres que estaban a disposición de los hombres, y entre cuyos aprendizajes se encontraban bajar la tapa del inodoro después de usarlo... ¿A que es para partirse el culo a reír?

Me sigo tronchando de la risa.

Nada más llegar pretenden lavarse las manos en la pila de la cocina ¿y para qué coño se molestan los constructores poniendo lavabos en los cuartos de baño?

Ahora, cada vez que una de estas féminas viene a mi casa, tengo que ir detrás de ellas para bajar la tapa que indefectiblemente queda levantada (menos mal que tienen a bien tirar del botón de la cisterna).

Tenerlas alrededor en la cocina con la pretensión de "ayudar" (cosa que de modo natural hacían antes los hombres), es tremendo. Si algo de lo poco que hacen las obliga a enjuagarse las manos, éstas salen de las pilas chorreando para poner el suelo como el lateral de una piscina plagada de niños en pleno agosto.

Cuando salen del baño es mejor mirar hacia otro lado. Les da igual si gotean, chorrean o encharcan. Simplemente lo hacen. Igual, me digo, es por joder; porque como las han martirizado siempre, ellas hacen causa común con quienes no conocieron siquiera y se vengan. Tendría lógica.

Pero cuando se trata de joderme a mí, que en toda mi existencia he sido en cuestiones de hogar más nena que nene, me rebelo.

No vamos a entrar en menudencias. No tienen ni puta idea de cocinar, de limpiar ni de ordenar... Ya sé qué me digo porque también voy a sus casas. Pero, joder, el respeto... Aquello que me decía mi santa madre: Allá donde fueres haz lo que vieres.

Si ves que el anfitrión pone cuidado en no poner la casa hecha un santo cristo. Si ves que la tapa del inodoro está bajada. Si observas que los grifos están impolutos y los espejos más de lo mismo... Pues deja las cosas como las hallaste. Aunque llego a la conclusión de que eso es mucho pedir.

Aunque es que debe estar absolutamente opuesto a la modernidad, a la feminidad y al progreso más anhelado por las nuevas cohortes de mujerzotas; bravas ellas, machotas ellas, zánganas ellas... Menos mal que de lo otro..., tampoco saben. Lo justito para un aprobado rasposo.

¡Jesús! ¿Y pretenden dar lecciones? ¿De qué?

Por eso, en cuanto salen por la puerta me entra un descanso fastuoso, indescriptible... Hasta la próxima ocasión y la próxima chica. Lo que pasa es que el asunto de la jodienda no tiene enmienda, ni para unos ni para otras.

Que quede entre nosotros

jueves, 27 de enero de 2011

Mi querida Julia

Decía hace unos días que había estado mirando fotografías. Entre ellas, una carpeta muy especial "Mis fotos con Julia". Desafortunadamente todas son de la época más dura que le tocó vivir. Afortunadamente yo estuve allí compartiéndola con ella.

Llevo días pensándola; que nunca ha muerto, que siempre permanece viva en mi corazón, en mis recuerdos.

Esa mujer culta, inteligente, sensual, menuda, atractiva, tierna, y siempre amiga. Hoy, como Miguel, ...quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera, y desamordazarte y regresarte...

Para compartir nuevamente contigo canciones y besos, risas y abrazos. Para ser yo en ti, tú en mí; como tantas veces.

Y dejo aquí una canción de Rea para ti, para nosotros, y un ramillete de ternura en estas imágenes tan nuestras. Ríe, amiga mía; baila, ríe...





Nuestra primera salida tras tu enfermedad...



Aquí me llevaste tú...

Una más, siempre felices amiga mía.


Y otra ¿alguien podría dudar de nuestra felicidad?


 Y compartiendo con mi querido hermano. Así debía ser.

Nuestra última salida... Apenas te quedaban días cariño, pero sacaste fuerzas no sé de dónde.


Te quiero siempre.

Que quede entre nosotros.

viernes, 21 de enero de 2011

¡¡¡Dios, cómo duele!!!

El teléfono rompe el silencio y es viernes... Ya sabéis, los mejores o peores días. Hoy le tocaba ser el peor.

Al otro lado de la línea Andrés... ¿Te has enterado de algo?... ¿De qué, qué pasa? ... Dani, nuestro Dani, ha muerto...

Desgarra, rompe, mata... No es lo que uno espera de la vida. Yo lo que ansío es que nadie me dé nunca noticias de este tipo. Ser yo el primero porque no quiero sentir este dolor. Ya no.

Nos conocíamos desde la infancia y salvando lagunas, siempre estuvimos juntos, JUNTOS. Nos queríamos como hermanos y nos bebíamos la vida a grandes tragos. Siempre riendo, siempre viviendo cada instante con la máxima intensidad.

Emigramos a la gran ciudad casi al mismo tiempo y allí compartimos momentos intensos, unas veces malos, otras peores, pero siempre juntos. Siempre queriéndonos.

Nos reencontramos hace más de diez años aquí y retomamos nuestra vida, nuestras comidas, nuestras charlas, nuestras ganas de reír.

Ha muerto solo, por accidente, en su casa. Solo. Como moriremos todos, pero deja una sensación de impotencia, de vacío, que ya no quiero volver a sentir.

No tengo palabras ahora, no sé ni cómo salen. Sólo sentía la necesidad de traerlo aquí, de sentirlo aún más próximo.

Dani, te quiero con toda mi alma. Descansa en paz AMIGO, HERMANO.


Que quede entre nosotros