Mi querida Nekane me invita a practicar este jueguecillo. No quiero negarme. Se merece que emplee este tiempo y mucho más.
Por ella, ahí va.
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¿Cuánto tiempo llevas blogeando?
- Desde el 8 de noviembre de 2005, pizca más o menos.
¿Cómo te enteraste de este mundo Blog?
- Trataba de que una amiga me hiciera una página web. Andaba en ello cuando la contrataron para trabajar (me alegré por ella y lo sentí por mi página). Entonces descubrí, navegando, que había otras opciones.
Cinco Blogs que visitas a diario o con mucha frecuencia:
- A falta de psiquiatras..., Aires de Libertad, Asopeonce (Plateado), Silueta Nocturna, Maishane...
¿Eres lector anónimo de algún Blog?
- Lector, sí. Comentarios, no.
Algunos autores que te despiertan especial simpatía:
- No hay orden, no hay clasificación. Todos ocupan un lugar especial en mi corazón: Nekane (La voz del viento en mis velas), Aires de Libertad (Intrépida, valiente, osada..., un referente), Plateado (El marino a emular), Conciertos y Desconciertos (Tal cual...).
Cinco para ir de borrachera:
- Compartir cava hasta ese punto en que no se ha perdido nada y se ha ganado todo, con todos ellos.
Tres para una loca noche sexual:
- ¿Tres? ¡Amos anda!
¿Se ha enamorado alguna vez de algún Bloguero?
- ¿Enamorar? Me gustan muchas cosas que leo, me llegan al alma, allí donde somos más vulnerables, pero siempre queda en el interior. Es bueno enamorarse de cuando en cuando.
¿Estas satisfecho con tu Blog?
- En ocasiones sí, en otras no. Aunque no sería coherente quitar lo que escribí siguiendo mis impulsos.
Elige entre tres y cinco blogueros para que contesten a estas preguntas en su Blog:
Asopeonce (Plateado), Maishane, Conciertos y Desconciertos.
Listo.
¿Cuánto tiempo he tardado?
- Es una pena no mirar el reloj casi para nada... ¡Ah, sí! me tengo que ir.
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Que quede entre nosotros
Un rincón para expresar lo que siento en determinadas ocasiones, lo que me revienta y lo que me emociona. En fin, un buen cojín de sueños.
miércoles, 9 de agosto de 2006
jueves, 3 de agosto de 2006
Carta a mi amigo Plateado
Amigo mío:
Tu botella, mecida por las olas y arrastrada por las corrientes, golpeó el casco de mi goleta en medio de la noche y me despertó de un sueño de siglos.
Pardiez que me asombran tus comentarios sobre lo que denominas "tu limitada imaginación". Cualquier navegante que se tercie, no sólo leerá tus textos, sino que volverá a ellos tantas veces como surque los mares ávido de encontrar ese tejido noble y escaso, fibra de corazón, con que bordas cada palabra de tus textos.
Voto a bríos, que ubicas con experta precisión el lugar de tu nacimiento. Y no menos alto es mi juramento cuando observo que éste se produjo 48 días antes que el mío, también en La Mancha, en su corazón. Allá por donde anduvo perdido el caballero de la triste figura, en el eje de poblaciones que a buen seguro te sonarán: Campo de Criptana, Miguel Esteban, Villafranca de los Caballeros, Herencia, Tomelloso... Sí, ahí, en Alcázar de San Juan.
No salí de la patria chica con mis padres, sino solo. A buscarme la vida, a hacer algo más de lo que podría haber hecho allí. Y recalé en Madrid a finales de los 60. Y a mediados de los 70, cuando trasladaron a mis padres a Valencia, me vine a esta tierra. Y, no sin antes haber alcanzado lugares que había soñado de pequeño (o sea, hacer realidad mis sueños), las envidias y los recelos de los demás les empujaron a urdir una trama que, muy a su pesar, no les salió como esperaban aunque consiguieron su propósito de retirarme. Así pues, amigo mío, heme aquí en la misma posición que tú, haciendo lo que me place hacer, disfrutando de mis perros y mis gatas, de mi scooter y mis amigos, de todo aquello a lo que sin darme cuenta, negligentemente, había renunciado. Con una indemnización que me permitirá llegar a la edad de jubilación, hoy disfruto de la vida, con una energía que antes malgastaba y que hoy utilizo en vivir.
Aunque ya percibía, como te dije, que algo así pudiera haberte acontecido, tu narrativa, aparte de la congoja que supone saber que un amigo ha sufrido de ese modo tan salvaje, está salpicada de ese talante alegre del que ha vencido las dificultades y se emplea a fondo en una lucha diaria con la vida para estar siempre en primera línea.
La descriptiva de tus narraciones es mucho más rica en matices que la de muchos que pretenden ver. Tú estás muy por encima de personas que teniendo esa facultad que a ti te negó la vida, empobrecen su vida día a día malgastándola sin más horizonte que la monotonía de los seres pequeños.
Y sí, amigo, te presto un faro para todo este verano. Aunque no creo que puedas divisar mucho más.
La vida está llena de heroísmo y tú eres uno de esos seres intrépidos y valientes que se enfrentan a ella con una carga de optimismo que ya quisiera yo.
¿Sabes? Me enorgullece en grado sumo considerarte AMIGO. Así, con mayúsculas.
Había pensado, en una de esas jornadas en que mi viejo cascarón trataba de zafarse de las corrientes que lo arrastraban hasta peligrosos arrecifes, que pasada esta calima y los calores que la provocan, podíamos quedar un día, en tierra firme, a mitad de camino entre tu puerto y el mío, para degustar una agradable comida y una no menos agradable charla.
¿Tortosa? Un gran lugar para saborear excelentes preparados culinarios. ¿El otoño? Una excelente estación para disfrutarlos aún más.
Aprovecho que la mar se encrespa y dejo con cuidado mi botella sobre sus crestas de espuma, y la veo alejarse hacia tu catamarán donde llegará a buen seguro.
Un fuerte abrazo.
Que quede entre nosotros
Tu botella, mecida por las olas y arrastrada por las corrientes, golpeó el casco de mi goleta en medio de la noche y me despertó de un sueño de siglos.
Pardiez que me asombran tus comentarios sobre lo que denominas "tu limitada imaginación". Cualquier navegante que se tercie, no sólo leerá tus textos, sino que volverá a ellos tantas veces como surque los mares ávido de encontrar ese tejido noble y escaso, fibra de corazón, con que bordas cada palabra de tus textos.
Voto a bríos, que ubicas con experta precisión el lugar de tu nacimiento. Y no menos alto es mi juramento cuando observo que éste se produjo 48 días antes que el mío, también en La Mancha, en su corazón. Allá por donde anduvo perdido el caballero de la triste figura, en el eje de poblaciones que a buen seguro te sonarán: Campo de Criptana, Miguel Esteban, Villafranca de los Caballeros, Herencia, Tomelloso... Sí, ahí, en Alcázar de San Juan.
No salí de la patria chica con mis padres, sino solo. A buscarme la vida, a hacer algo más de lo que podría haber hecho allí. Y recalé en Madrid a finales de los 60. Y a mediados de los 70, cuando trasladaron a mis padres a Valencia, me vine a esta tierra. Y, no sin antes haber alcanzado lugares que había soñado de pequeño (o sea, hacer realidad mis sueños), las envidias y los recelos de los demás les empujaron a urdir una trama que, muy a su pesar, no les salió como esperaban aunque consiguieron su propósito de retirarme. Así pues, amigo mío, heme aquí en la misma posición que tú, haciendo lo que me place hacer, disfrutando de mis perros y mis gatas, de mi scooter y mis amigos, de todo aquello a lo que sin darme cuenta, negligentemente, había renunciado. Con una indemnización que me permitirá llegar a la edad de jubilación, hoy disfruto de la vida, con una energía que antes malgastaba y que hoy utilizo en vivir.
Aunque ya percibía, como te dije, que algo así pudiera haberte acontecido, tu narrativa, aparte de la congoja que supone saber que un amigo ha sufrido de ese modo tan salvaje, está salpicada de ese talante alegre del que ha vencido las dificultades y se emplea a fondo en una lucha diaria con la vida para estar siempre en primera línea.
La descriptiva de tus narraciones es mucho más rica en matices que la de muchos que pretenden ver. Tú estás muy por encima de personas que teniendo esa facultad que a ti te negó la vida, empobrecen su vida día a día malgastándola sin más horizonte que la monotonía de los seres pequeños.
Y sí, amigo, te presto un faro para todo este verano. Aunque no creo que puedas divisar mucho más.
La vida está llena de heroísmo y tú eres uno de esos seres intrépidos y valientes que se enfrentan a ella con una carga de optimismo que ya quisiera yo.
¿Sabes? Me enorgullece en grado sumo considerarte AMIGO. Así, con mayúsculas.
Había pensado, en una de esas jornadas en que mi viejo cascarón trataba de zafarse de las corrientes que lo arrastraban hasta peligrosos arrecifes, que pasada esta calima y los calores que la provocan, podíamos quedar un día, en tierra firme, a mitad de camino entre tu puerto y el mío, para degustar una agradable comida y una no menos agradable charla.
¿Tortosa? Un gran lugar para saborear excelentes preparados culinarios. ¿El otoño? Una excelente estación para disfrutarlos aún más.
Aprovecho que la mar se encrespa y dejo con cuidado mi botella sobre sus crestas de espuma, y la veo alejarse hacia tu catamarán donde llegará a buen seguro.
Un fuerte abrazo.
Que quede entre nosotros
jueves, 27 de julio de 2006
A mis amigos
Como decía mi bien amado Alberto: "A mis amigos les adeudo la ternura..."
A quienes hacen que mis velas se hinchen al viento cálido de sus entrañables misivas, GRACIAS.
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Serpenteas coquetón haciendo caracolas, entre mi mano y la altura, donde te desvaneces y no puedo alcanzarte. En ocasiones consigues entrar en mis ojos e incomodarme, y me haces llorar sin deseos y sin dolores. Pero estás aquí, siempre que quiero; acomodándote dentro y fuera de mí, ahora entrando, ahora saliendo. Eres un buen compañero.
Por eso esta noche quiero hablarte de ella, de mi adorada, de la que siento, de la que sueño...
Hoy he visto en sus ojos y en sus gestos más ternura, más comprensión, más amor y más agradecimiento, que nunca en mi vida. A partes iguales, arrebatándose los huecos, intentando no dejar vacíos en sus profundos silencios. En una sola hora.
Y tú estabas allí, donde nace un beso, donde se esconde o se rompe un silencio. ¿No te diste cuenta? Del brillo de sus ojos, del trémulo aleteo de sus manos y ese caer vencidas no sé a qué sima, cuando se inicia un beso. ¿De sus palabras pausadas y tranquilas que removiendo el viento tornaron en "te quieros"? ¿Y no te diste cuenta, torpe compañero? Me preguntó temblando si creo que me quiere y yo dije que sí, rápido, sincero, tratando de significar lo que estaba sintiendo. Lo que ahora estoy haciendo con mucho más acierto.
No sé porqué te hablo, no sé porqué te cuento. Te elevas y te vas ligero y sin concierto, como si no me hicieras caso, como si a pesar de entrar y salir de mis entrañas no te dieras cuenta de lo que estoy diciendo, de lo mucho que la quiero.
27 diciembre 1984
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Porque os quiero.
Que quede entre nosotros
A quienes hacen que mis velas se hinchen al viento cálido de sus entrañables misivas, GRACIAS.
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Serpenteas coquetón haciendo caracolas, entre mi mano y la altura, donde te desvaneces y no puedo alcanzarte. En ocasiones consigues entrar en mis ojos e incomodarme, y me haces llorar sin deseos y sin dolores. Pero estás aquí, siempre que quiero; acomodándote dentro y fuera de mí, ahora entrando, ahora saliendo. Eres un buen compañero.
Por eso esta noche quiero hablarte de ella, de mi adorada, de la que siento, de la que sueño...
Hoy he visto en sus ojos y en sus gestos más ternura, más comprensión, más amor y más agradecimiento, que nunca en mi vida. A partes iguales, arrebatándose los huecos, intentando no dejar vacíos en sus profundos silencios. En una sola hora.
Y tú estabas allí, donde nace un beso, donde se esconde o se rompe un silencio. ¿No te diste cuenta? Del brillo de sus ojos, del trémulo aleteo de sus manos y ese caer vencidas no sé a qué sima, cuando se inicia un beso. ¿De sus palabras pausadas y tranquilas que removiendo el viento tornaron en "te quieros"? ¿Y no te diste cuenta, torpe compañero? Me preguntó temblando si creo que me quiere y yo dije que sí, rápido, sincero, tratando de significar lo que estaba sintiendo. Lo que ahora estoy haciendo con mucho más acierto.
No sé porqué te hablo, no sé porqué te cuento. Te elevas y te vas ligero y sin concierto, como si no me hicieras caso, como si a pesar de entrar y salir de mis entrañas no te dieras cuenta de lo que estoy diciendo, de lo mucho que la quiero.
27 diciembre 1984
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Porque os quiero.
Que quede entre nosotros
miércoles, 26 de julio de 2006
Yo escribía...
De los rincones pequeños del alma, emergen en ocasiones cosas como ésta que sentía y escribí allá por el 91...
Tal cual.
Shhh., Que quede entre nosotros
Tal cual.
Nuestro Amor en Primavera
No me preguntes amor,
Por qué el día es triste
Y la mañana se derrama
En lágrimas de primavera.
Pregúntame, si acaso,
Por qué siento este amor
Que trepa, de mi corazón
Hasta los confines de mi alma.
Sabría decirte que el amor,
Se hiere a veces, y me daña
En su animal escalada,
En su cerebral estancia.
No sabría, sin embargo,
Decir por qué la primavera,
Plena de ti y de mí,
Se vierte en lágrimas.
Shhh., Que quede entre nosotros
jueves, 6 de julio de 2006
Cosas sueltas
Gusto me da, pardiez, visitar algunos barcos que me tienden su escala.
Gusto me da, que pese a que cada día hay más borregos y tocinos, en esos lugares se respira un aire cálido, de ansias de aventura, de inquietud por lo interior.¿Sabéis que tenemos la no sé cuántas reunión de familias? ¿Sabéis que vendrá el Papa?
De momento, hay que limpiar de desarrapados el cauce del río. En esa limpieza participarán no sé cuántos agentes que nunca están cuando se los necesita, o simplemente tardan en llegar.De momento, llevamos gastados no sé cuántos mil euros de vellón en dejarlo todo monísimo... Porque viene el Papa.
El Papa, según me explicaron cuando era pequeño, es el representante de Dios en la tierra. Del dios de los cristianos, o de los católicos, ya no sé bien.
Y este Dios nuestro, que pesa de narices en un país aconfesional (porque somos aconfesionales como el que más), y progresista, está más por los grandes eventos que por mirar hacia donde está la pobreza, la miseria, la muerte... Eso queda feísimo.
Es un dios ¿cómo diría yo?, de diseño, de escaparate de la Quinta Avenida. Le gustan más las riquezas que a un tonto una tiza. Pero se queda uno con una paz y un no sé qué, cuando sabe que nos va a visitar...
Mientras tanto, acuciados por tanto dolor (ajeno, por supuesto), políticos y politiquillos se prestan al primer plano, acongojados por la tragedia de esos parias que han desaparecido engullidos en las entrañas de la tierra. Estudiantes, trabajadores... Porque ellos, los apenados dirigentes, no cogen esa maldita linea de metro, con vagones prehistóricos... Tiene cojones que un metro que no sé si llegará a cincuenta centímetros, se cobre cuarenta y una vidas cuando otros, con muchísimos más kilómetros, viajeros, frecuencia, se mantienen afortunadamente impolutos.
Acostumbrado a viajar en el metro de otra ciudad cuando era un mozalbete, creedme que cada vez que me veo obligado a coger esa línea, me tiemblan las cujas. Todo porque soy muy aprensivo y me gustan los vagones nuevos, amplios y confortables, dotados de sistemas seguros y modernos ¡es que soy de un exigente!
Así es que, resumiendo, que se me va el santo al cielo; que disfruto de la brisa que se respira en esos navíos que me ofrecen cobijo ocasional y me hacen olvidar que seguimos siendo, gracias a los chorizos a quienes confiamos el timón de este país nuestro, ciudadanos de tercera o cuarta división. Eso sí, el Papa viene a vernos. Estoy de un contento...
Que quede entre nosotros
miércoles, 28 de junio de 2006
domingo, 25 de junio de 2006
Gracias
Dar las gracias es una necesidad tan indispensable como la propia existencia.
De repente inicié mi viaje en estas páginas y lo hice sin rumbo fijo. Ése y no otro ha de ser el espíritu del navegante. No hay nada preconcebido. El mar puede ser calmado o proceloso, aunque la voluntad ha de ser navegar, descubrir...
El objetivo único era que tras la estela de espuma que deja la popa de mi goleta al avanzar, fueran quedando aquellas páginas de mi historia que nunca escribí, que permanecen aún vagando en mi interior prestas a asaltarme en cualquier instante.
En estas primeras jornadas de travesía, como si los hados pretendieran rodear mi barco de un aura que no ha merecido poseer, los navegantes más expertos, con muchas más jornadas de navegación, con extensos y rigurosos cuadernos de bitácora; me saludan al pasar. Se acostan a mi nave y, con esa generosidad que les brinda precisamente su amplio bagaje, se avienen a elogiar mis simples y noveles páginas.
Esos gestos no caen al vacío. Aprendo de sus lecciones magistrales. Sé que ése ha de ser mi nuevo rumbo.
Por ello, vengo a dar las gracias a esos Aires de Libertad que hinchan mis velas revelándome con valentía el horizonte que debo perseguir. Y también a ese Plateado que cual El Dorado, obnubila mis sentidos y los regala de elogios y de cariño inmerecidos.
Gracias, gracias, gracias.
Que quede entre nosotros
De repente inicié mi viaje en estas páginas y lo hice sin rumbo fijo. Ése y no otro ha de ser el espíritu del navegante. No hay nada preconcebido. El mar puede ser calmado o proceloso, aunque la voluntad ha de ser navegar, descubrir...
El objetivo único era que tras la estela de espuma que deja la popa de mi goleta al avanzar, fueran quedando aquellas páginas de mi historia que nunca escribí, que permanecen aún vagando en mi interior prestas a asaltarme en cualquier instante.
En estas primeras jornadas de travesía, como si los hados pretendieran rodear mi barco de un aura que no ha merecido poseer, los navegantes más expertos, con muchas más jornadas de navegación, con extensos y rigurosos cuadernos de bitácora; me saludan al pasar. Se acostan a mi nave y, con esa generosidad que les brinda precisamente su amplio bagaje, se avienen a elogiar mis simples y noveles páginas.
Esos gestos no caen al vacío. Aprendo de sus lecciones magistrales. Sé que ése ha de ser mi nuevo rumbo.
Por ello, vengo a dar las gracias a esos Aires de Libertad que hinchan mis velas revelándome con valentía el horizonte que debo perseguir. Y también a ese Plateado que cual El Dorado, obnubila mis sentidos y los regala de elogios y de cariño inmerecidos.
Gracias, gracias, gracias.
Que quede entre nosotros
miércoles, 21 de junio de 2006
Una noche
Y así fue que la marea abrazó las barcas ancladas en la playa…
Y sucedió que nacieron de golpe los dormidos instintos. Y acaeció porque fue tan liviano y tranquilo el avanzar que apenas quedaba otro camino que la mar… Con su olor a salitre, con su sabor a sal… Y creí.
Fue un instante sublime, tan irrepetible como muchos otros, tan distinto como todos los demás… y sin embargo único.
¿Qué puede pedírsele más a media tarde, media noche y media madrugada? Un breve viaje sin aceleramiento, sin ideas preconcebidas, sin artificios. Y esa voluntad que emerge sincera y pura, de querer estar y compartir. Y los minutos que se llenan de palabras, y las horas que se colman de momentos y el tiempo que transcurre indolente, como si no quisiera existir. Y una cena, y una música, y una rosa… Y los pasos al compás…. Y más allá pero tan cerca, las manos, los labios y lo que no se quiere decir y se desea. Y se interpreta y se comparte. Y los cómplices avanzan en la noche hacia lo desconocido, con valentía, con heroísmo… No hay promesas, no hay mañana ni futuro…Todo se llena y se completa con la ambición del instante que ni siquiera se intuye… Y salen a navegar, uno al timón, otro a las velas… Y la tempestad se desata y ambos, marineros forzados, gobiernan la poderosa barca ante las embestidas de los furiosos elementos. Y se agitan y se compenetran y se convierten en uno entre agitadas convulsiones. Y al final, exhaustos pero heroicos, llegan a puerto ungidos por las húmedas secuelas de tan singular batalla…
Al final, al fin, después de todo… Quedaron mirándose solos y gloriosos en la solitaria playa.
28.febrero.2002
Que quede entre nosotros
Y sucedió que nacieron de golpe los dormidos instintos. Y acaeció porque fue tan liviano y tranquilo el avanzar que apenas quedaba otro camino que la mar… Con su olor a salitre, con su sabor a sal… Y creí.
Fue un instante sublime, tan irrepetible como muchos otros, tan distinto como todos los demás… y sin embargo único.
¿Qué puede pedírsele más a media tarde, media noche y media madrugada? Un breve viaje sin aceleramiento, sin ideas preconcebidas, sin artificios. Y esa voluntad que emerge sincera y pura, de querer estar y compartir. Y los minutos que se llenan de palabras, y las horas que se colman de momentos y el tiempo que transcurre indolente, como si no quisiera existir. Y una cena, y una música, y una rosa… Y los pasos al compás…. Y más allá pero tan cerca, las manos, los labios y lo que no se quiere decir y se desea. Y se interpreta y se comparte. Y los cómplices avanzan en la noche hacia lo desconocido, con valentía, con heroísmo… No hay promesas, no hay mañana ni futuro…Todo se llena y se completa con la ambición del instante que ni siquiera se intuye… Y salen a navegar, uno al timón, otro a las velas… Y la tempestad se desata y ambos, marineros forzados, gobiernan la poderosa barca ante las embestidas de los furiosos elementos. Y se agitan y se compenetran y se convierten en uno entre agitadas convulsiones. Y al final, exhaustos pero heroicos, llegan a puerto ungidos por las húmedas secuelas de tan singular batalla…
Al final, al fin, después de todo… Quedaron mirándose solos y gloriosos en la solitaria playa.
28.febrero.2002
Que quede entre nosotros
martes, 20 de junio de 2006
El tiempo pasa
Recuerdo (la realidad es que me ha venido la inspiración justo en este instante), la canción de Pablo "...el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos".
La verdad es que no sé a qué se refería Pablo con aquel "nos vamos poniendo viejos". La verdad es que en mi interior sí reflejo el amor como ayer, o mejor que ayer, o mucho más que ayer.
Miro en mi interior y es tal el potencial que existe que a veces me asombro. Ya no hay intereses, ni ambiciones, ni carreras a ningún sitio. Por eso sé, lo noto, lo siento, que tengo más potencial de amar que ayer.
Sí, ya sé, el cuerpo no es el mismo. La carne no es la misma... ¡Aunque entonces era tan bisoño! ¿Cómo se van a conocer las cosas que nunca se han hecho? ¿Cómo se va a tener experiencia en lo que se comienza a hacer?
Hoy, cuando he recorrido cientos de autopistas, cuando he recalado en miles de sueños, cuando he comprendido que su placer es lo importante porque me causa placer... Hoy, no existen almohadas que compartir.
Ya no existe la caricia, ni la ternura de una mirada sostenida, ni la voluptuosidad de un beso, o de cientos; ni el sudor que provocas o provoco, ni los olores..., ni el deseo de comenzar de nuevo cuando apenas un minuto antes, uno había creído llegar al final.
Por eso, porque el tiempo pasa, porque no estamos donde querríamos estar sino donde hemos aceptado estar... Siento que sí, que ahí sí nos vamos poniendo viejos.
Que quede entre nosotros
jueves, 15 de junio de 2006
De nuevo la muerte
Sí, de nuevo la muerte. Se me ha muerto mi buen Augusto, mi amigo.
Y yo diría de él como cierre a toda una vida: "Fue bueno hasta para morirse"... Debió sentirse mal yendo a trabajar (esos malditos domingos que se inventa la puta empresa en la que trabajábamos y que nunca pagó). apartó su coche en una gasolinera, se pasó al asiento trasero y dejó la puerta entreabierta. Imagino que pensó que se le pasaría... Alrededor de tres horas más tarde, a una pareja de la G.C. le llamó la atención el coche y la puerta entreabierta. Se acercó y lo encontró cadáver. Así, sin ruido, sin molestar, sin estamparse contra otros en su último viaje... Así se fue Augusto, con la misma bondad con que vivió.
Y, como decía ayer mi imprescindible hermano, "El pasado fue pasado". Eso es, "fue", ni siquiera es el pasado, sino que ya fue. No perderé ni uno solo de los segundos que puedan quedar de mi vida organizando viejos papeles, colocando fotografías que no quiera colocar, haciendo nada que no quiera hacer... Un día, haré una gran pira y sólo quedará lo que estoy diciendo ahora, en estos momentos, en estas páginas que van a quedar aquí hasta que el Administrador, el Dueño de la cosa, diga que hay que pagar por ellas y todo se desvanezca... Como nosotros mismos.
Que quede entre nosotros
Y yo diría de él como cierre a toda una vida: "Fue bueno hasta para morirse"... Debió sentirse mal yendo a trabajar (esos malditos domingos que se inventa la puta empresa en la que trabajábamos y que nunca pagó). apartó su coche en una gasolinera, se pasó al asiento trasero y dejó la puerta entreabierta. Imagino que pensó que se le pasaría... Alrededor de tres horas más tarde, a una pareja de la G.C. le llamó la atención el coche y la puerta entreabierta. Se acercó y lo encontró cadáver. Así, sin ruido, sin molestar, sin estamparse contra otros en su último viaje... Así se fue Augusto, con la misma bondad con que vivió.
Y, como decía ayer mi imprescindible hermano, "El pasado fue pasado". Eso es, "fue", ni siquiera es el pasado, sino que ya fue. No perderé ni uno solo de los segundos que puedan quedar de mi vida organizando viejos papeles, colocando fotografías que no quiera colocar, haciendo nada que no quiera hacer... Un día, haré una gran pira y sólo quedará lo que estoy diciendo ahora, en estos momentos, en estas páginas que van a quedar aquí hasta que el Administrador, el Dueño de la cosa, diga que hay que pagar por ellas y todo se desvanezca... Como nosotros mismos.
Que quede entre nosotros
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