miércoles, 26 de julio de 2006

Yo escribía...

De los rincones pequeños del alma, emergen en ocasiones cosas como ésta que sentía y escribí allá por el 91...

Tal cual.


Nuestro Amor en Primavera

No me preguntes amor,

Por qué el día es triste

Y la mañana se derrama

En lágrimas de primavera.

Pregúntame, si acaso,

Por qué siento este amor

Que trepa, de mi corazón

Hasta los confines de mi alma.

Sabría decirte que el amor,

Se hiere a veces, y me daña

En su animal escalada,

En su cerebral estancia.

No sabría, sin embargo,

Decir por qué la primavera,

Plena de ti y de mí,

Se vierte en lágrimas.

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Shhh., Que quede entre nosotros

jueves, 6 de julio de 2006

Cosas sueltas

Gusto me da, pardiez, visitar algunos barcos que me tienden su escala.
Gusto me da, que pese a que cada día hay más borregos y tocinos, en esos lugares se respira un aire cálido, de ansias de aventura, de inquietud por lo interior.¿Sabéis que tenemos la no sé cuántas reunión de familias? ¿Sabéis que vendrá el Papa?
De momento, hay que limpiar de desarrapados el cauce del río. En esa limpieza participarán no sé cuántos agentes que nunca están cuando se los necesita, o simplemente tardan en llegar.De momento, llevamos gastados no sé cuántos mil euros de vellón en dejarlo todo monísimo... Porque viene el Papa.
El Papa, según me explicaron cuando era pequeño, es el representante de Dios en la tierra. Del dios de los cristianos, o de los católicos, ya no sé bien.
Y este Dios nuestro, que pesa de narices en un país aconfesional (porque somos aconfesionales como el que más), y progresista, está más por los grandes eventos que por mirar hacia donde está la pobreza, la miseria, la muerte... Eso queda feísimo.
Es un dios ¿cómo diría yo?, de diseño, de escaparate de la Quinta Avenida. Le gustan más las riquezas que a un tonto una tiza. Pero se queda uno con una paz y un no sé qué, cuando sabe que nos va a visitar...
Mientras tanto, acuciados por tanto dolor (ajeno, por supuesto), políticos y politiquillos se prestan al primer plano, acongojados por la tragedia de esos parias que han desaparecido engullidos en las entrañas de la tierra. Estudiantes, trabajadores... Porque ellos, los apenados dirigentes, no cogen esa maldita linea de metro, con vagones prehistóricos... Tiene cojones que un metro que no sé si llegará a cincuenta centímetros, se cobre cuarenta y una vidas cuando otros, con muchísimos más kilómetros, viajeros, frecuencia, se mantienen afortunadamente impolutos.
Acostumbrado a viajar en el metro de otra ciudad cuando era un mozalbete, creedme que cada vez que me veo obligado a coger esa línea, me tiemblan las cujas. Todo porque soy muy aprensivo y me gustan los vagones nuevos, amplios y confortables, dotados de sistemas seguros y modernos ¡es que soy de un exigente!
Así es que, resumiendo, que se me va el santo al cielo; que disfruto de la brisa que se respira en esos navíos que me ofrecen cobijo ocasional y me hacen olvidar que seguimos siendo, gracias a los chorizos a quienes confiamos el timón de este país nuestro, ciudadanos de tercera o cuarta división. Eso sí, el Papa viene a vernos. Estoy de un contento...
Que quede entre nosotros

miércoles, 28 de junio de 2006


He leído páginas y páginas de Evony and Ivory. He prometido dejarle un regalo aquí.
Como dice una amiga: Cuanto más conozco a la gente, más me gustan los perros.
¿A que parecen los reyes de la casa? Nunca más nobleza que en estas imágenes.
Que quede entre nosotros

domingo, 25 de junio de 2006

Gracias

Dar las gracias es una necesidad tan indispensable como la propia existencia.
De repente inicié mi viaje en estas páginas y lo hice sin rumbo fijo. Ése y no otro ha de ser el espíritu del navegante. No hay nada preconcebido. El mar puede ser calmado o proceloso, aunque la voluntad ha de ser navegar, descubrir...
El objetivo único era que tras la estela de espuma que deja la popa de mi goleta al avanzar, fueran quedando aquellas páginas de mi historia que nunca escribí, que permanecen aún vagando en mi interior prestas a asaltarme en cualquier instante.
En estas primeras jornadas de travesía, como si los hados pretendieran rodear mi barco de un aura que no ha merecido poseer, los navegantes más expertos, con muchas más jornadas de navegación, con extensos y rigurosos cuadernos de bitácora; me saludan al pasar. Se acostan a mi nave y, con esa generosidad que les brinda precisamente su amplio bagaje, se avienen a elogiar mis simples y noveles páginas.
Esos gestos no caen al vacío. Aprendo de sus lecciones magistrales. Sé que ése ha de ser mi nuevo rumbo.
Por ello, vengo a dar las gracias a esos Aires de Libertad que hinchan mis velas revelándome con valentía el horizonte que debo perseguir. Y también a ese Plateado que cual El Dorado, obnubila mis sentidos y los regala de elogios y de cariño inmerecidos.
Gracias, gracias, gracias.
Que quede entre nosotros

miércoles, 21 de junio de 2006

Una noche

Y así fue que la marea abrazó las barcas ancladas en la playa…

Y sucedió que nacieron de golpe los dormidos instintos. Y acaeció porque fue tan liviano y tranquilo el avanzar que apenas quedaba otro camino que la mar… Con su olor a salitre, con su sabor a sal… Y creí.
Fue un instante sublime, tan irrepetible como muchos otros, tan distinto como todos los demás… y sin embargo único.
¿Qué puede pedírsele más a media tarde, media noche y media madrugada? Un breve viaje sin aceleramiento, sin ideas preconcebidas, sin artificios. Y esa voluntad que emerge sincera y pura, de querer estar y compartir. Y los minutos que se llenan de palabras, y las horas que se colman de momentos y el tiempo que transcurre indolente, como si no quisiera existir. Y una cena, y una música, y una rosa… Y los pasos al compás…. Y más allá pero tan cerca, las manos, los labios y lo que no se quiere decir y se desea. Y se interpreta y se comparte. Y los cómplices avanzan en la noche hacia lo desconocido, con valentía, con heroísmo… No hay promesas, no hay mañana ni futuro…Todo se llena y se completa con la ambición del instante que ni siquiera se intuye… Y salen a navegar, uno al timón, otro a las velas… Y la tempestad se desata y ambos, marineros forzados, gobiernan la poderosa barca ante las embestidas de los furiosos elementos. Y se agitan y se compenetran y se convierten en uno entre agitadas convulsiones. Y al final, exhaustos pero heroicos, llegan a puerto ungidos por las húmedas secuelas de tan singular batalla…
Al final, al fin, después de todo… Quedaron mirándose solos y gloriosos en la solitaria playa.
28.febrero.2002

Que quede entre nosotros

martes, 20 de junio de 2006

El tiempo pasa

Recuerdo (la realidad es que me ha venido la inspiración justo en este instante), la canción de Pablo "...el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos".
La verdad es que no sé a qué se refería Pablo con aquel "nos vamos poniendo viejos". La verdad es que en mi interior sí reflejo el amor como ayer, o mejor que ayer, o mucho más que ayer.
Miro en mi interior y es tal el potencial que existe que a veces me asombro. Ya no hay intereses, ni ambiciones, ni carreras a ningún sitio. Por eso sé, lo noto, lo siento, que tengo más potencial de amar que ayer.
Sí, ya sé, el cuerpo no es el mismo. La carne no es la misma... ¡Aunque entonces era tan bisoño! ¿Cómo se van a conocer las cosas que nunca se han hecho? ¿Cómo se va a tener experiencia en lo que se comienza a hacer?
Hoy, cuando he recorrido cientos de autopistas, cuando he recalado en miles de sueños, cuando he comprendido que su placer es lo importante porque me causa placer... Hoy, no existen almohadas que compartir.
Ya no existe la caricia, ni la ternura de una mirada sostenida, ni la voluptuosidad de un beso, o de cientos; ni el sudor que provocas o provoco, ni los olores..., ni el deseo de comenzar de nuevo cuando apenas un minuto antes, uno había creído llegar al final.
Por eso, porque el tiempo pasa, porque no estamos donde querríamos estar sino donde hemos aceptado estar... Siento que sí, que ahí sí nos vamos poniendo viejos.
Que quede entre nosotros

jueves, 15 de junio de 2006

De nuevo la muerte

Sí, de nuevo la muerte. Se me ha muerto mi buen Augusto, mi amigo.

Y yo diría de él como cierre a toda una vida: "Fue bueno hasta para morirse"... Debió sentirse mal yendo a trabajar (esos malditos domingos que se inventa la puta empresa en la que trabajábamos y que nunca pagó). apartó su coche en una gasolinera, se pasó al asiento trasero y dejó la puerta entreabierta. Imagino que pensó que se le pasaría... Alrededor de tres horas más tarde, a una pareja de la G.C. le llamó la atención el coche y la puerta entreabierta. Se acercó y lo encontró cadáver. Así, sin ruido, sin molestar, sin estamparse contra otros en su último viaje... Así se fue Augusto, con la misma bondad con que vivió.

Y, como decía ayer mi imprescindible hermano, "El pasado fue pasado". Eso es, "fue", ni siquiera es el pasado, sino que ya fue. No perderé ni uno solo de los segundos que puedan quedar de mi vida organizando viejos papeles, colocando fotografías que no quiera colocar, haciendo nada que no quiera hacer... Un día, haré una gran pira y sólo quedará lo que estoy diciendo ahora, en estos momentos, en estas páginas que van a quedar aquí hasta que el Administrador, el Dueño de la cosa, diga que hay que pagar por ellas y todo se desvanezca... Como nosotros mismos.
Que quede entre nosotros

miércoles, 31 de mayo de 2006

Tan anónimas...

Tan anónimas como imprescindibles, son estas páginas que tenía relegadas.
Son ese vínculo que establezco entre mi yo real y la cotidianidad de mi yo. Ese entremezclarse sentimientos y realidades, entre interior y exterior...
Es una lucha tan necesaria como vital por reflejar la simplicidad o tal vez la complejidad, de mi luz interior. Ésa que no es tan diferente de otras muchas, pero que me obliga a decirlo, como comentábamos hoy (otro miércoles), usando la palabra.
Esa palabra queda que holgazanea en mi interior mientras mi cuerpo, mis manos, mi energía, parecen estar absortos en lo artesano.
Esos sentimientos, esos cientos de miles de preguntas, esa crítica constante y ese anhelo de que la crítica se torne en luz y ésta en realidad.
Desde entonces, desde la última vez, he sentido la punzada tremenda del vacío que produce la pérdida de un ser querido, de un amigo. Murió mi Marce.
Desde entonces, también la satisfacción, el gozo de saber que otros reconocen mi prosa. Fui premiado en una revista de publicación nacional.
O sea, casi lo de siempre, la pena y la sonrisa, la alegría y la tristeza... De lo que estamos irremediablemente formados.
Y al final, como principio, la satisfacción honda y plena de que cada miércoles se ratifica lo que siento cada día de mi vida, estar impregnado de él, de mi hermano, de mi querido hermano.
Llena de inquietudes, de silencios, de fracasos y de realizaciones..., la vida merece la pena seguir viviéndola.
Que quede entre nosotros

miércoles, 19 de abril de 2006

Extremadura


Vengo aquí para rendir homenaje a una tierra que no conocía, que lo más que me había aproximado a ella, fue cuando de niño me llevaban en largos y aventurados viajes a Belmez. Ahora sé que entre mi pueblo y Belmez hay algo menos de 350 Km. aunque el tren y los transbordos que habíamos de realizar en Ciudad Real y Almorchón, prolongaban aquellos maravillosos tránsitos durante prácticamente una jornada, desde el amanecer en que los rugidos de las máquinas de vapor invitaban a encaramarse rápido al vagón y arrellanarse en su interior, hasta la tarde en que la figura imponente del castillo de Belmez se recortaba en el horizonte. Juegos, carreras, sueños... El almuerzo, la comida, la merienda... Aquellos "si usted gusta" que han desaparecido de nuestra historia aunque no de mi memoria. Era genial aquello de tener familiares a los que visitar y que ello entrañara tanta excitación, tanta aventura. ¡Cómo recuerdo de aquellos viajes a mi madre y a mi hermana!
Lo decía porque pese a que siempre he llevado el limitador, estas carreteras y estos vehículos actuales, le restan el capítulo aventura a cualquier viaje. No obstante, la placidez de la falta de prisa, me ha permitido soñar durante el mismo, retomando jirones de aquellos recuerdos y mezclándolos con la realidad.
Ha sido un auténtico privilegio conocer Mérida, Cáceres, Trujillo, Zafra, Jerez de los Caballeros... Un placer sentirlos tan antiguos y tan actuales. Un regalo para el alma sumergirse en el placer calmado de sus calles y sus monumentos. Un gozo conocer a sus gentes y la calidez de sus atenciones. Un lujo disfrutar de su gastronomía. Sus tapas, sus comidas, su servicio siempre amable y correcto.
Y por sueños... Vender lo que uno pueda tener aquí e irse allí a disfrutarlo para siempre.
Ganas me dan de eliminar hoy la coletilla de mi diario, porque Extremadura bien merece que se la conozca, que se la quiera.
Que quede entre nosotros

miércoles, 5 de abril de 2006

País de Mangantes

Vengo a estas páginas para demostrar, no mi estupor porque nadie puede ya asombrarse, sino mi ratificación de lo que pienso de este país en el que nos ha tocado nacer, vivir y morir...
Los últimos acontecimientos de Marbella ponen de relieve la calidad de algunos personajes que acceden al poder en nuestros municipios y la ambición desmedida de algunos empresarios. Claro que no se puede generalizar ¡faltaría más!
De cualquier modo, os invito a una reflexión... Mirad cómo ha cambiado vuestro pueblo, vuestra ciudad en los últimos tiempos. Salid al campo y observad en qué se han transformado el huerto del tío tal o la parcela del tío cual. A ellos se les dieron cuatro duros (no ya euros) y después, ya sabéis, los PAUS, las promotoras, las constructoras... Meras casualidades, de verdad.
Y nos quedamos sin paisaje. Lo transforman en horribles viviendas "adosadas" , en ladrillos donde había árboles y matorral. Y somos tan engolados, tan vanidosos, que decimos que "vivimos en el campo" ¡Dios!
A continuación comienzan los problemas... La iluminación ¿quién la paga? Sí, ya sabemos que los impuestos los cobran los ayuntamientos, pero eso no significa que deban dar acometidas de agua, de alcantarillado... Ellos sólo deben celar porque tú no pongas un ladrillo de más sin pagar el correspondiente canon. ¿Recogida de basuras? ¿Limpieza del área (me resisto a llamar "urbanización" a algunas cagadas)?
Y las promotoras terminan su trabajo y disuelven la sociedad. Con lo que ve a buscarlas para resolver seguros problemas en las viviendas. ¿De verdad que el Estado no puede hacer nada en ese sentido? ¿No se puede actuar de oficio contra quienes con sus actuaciones causan tanto daño moral y económico?
El objetivo se cumplió. Tantas viviendas por tantos millones por vivienda y a otra cosa mariposa. Descontando, claro está, lo que se ha llevado don fulanito, don zutanito...
Y uno siente pena por esos obreros que han de desplazarse a kilómetros de su domicilio para trabajar en unas condiciones de precariedad monstruosas. ¿Dónde hacen sus necesidades más elementales? No hay bares en los alrededores, ni su domicilio está cerca... Y lo han de hacer como hace muchos, muchísimos años que no se veía. Siente pena por esos obreros que creen saber lo que ganan sus patrones con lo que están haciendo, aunque no tienen ni pajolera idea. Y tampoco puede uno extrañarse de que su venganza sea aplastar aquella tubería, cruzar aquellos cables, cortar esta canalización... ¡Que se jodan los que van a presumir de chamizo! Aunque ellos no saben que bastante jodido es coger el coche para ir a por tabaco, el periódico, la comida, la jodida sal... ¡Los placeres de vivir en el campo!
O sea, que te la clavan los promotores, los ayuntamientos, los obreros y el que se apunte... Los unos se enriquecen de forma rápida y descontrolada, los otros te dan por donde posiblemente te merezcas, por presumido. Y además, cuando llegamos a las ciudades, ocupadas en su mayoría por inmigrantes, se nos mira como lo que somos o parecemos, pardillos, palurdos...
Y aquí no pasa nada. Nada.
Nuestros políticos bastante tienen con preparar lo que van a prometernos la próxima vez que nos llamen a las urnas.
¿Es éste un país de mangantes?
Que quede entre nosotros